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hace 9 meses 0_30x30 Fernandoo nos conto su viaje::

Una de las más bellas ciudades del norte de Europa requiere recorrerla despacio, parando en cada pueblo y en cada lago para descubrir los secretos que nos aguardan. Desde el sur hasta casi la mitad del país, Estocolmo, su capital, tenemos unos 700 kilómetros en los que disfrutar con sus bellos paisajes, bosques enormes y gentes amables. Según la época del año, habrá que ir bien abrigado.

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    Vaxjo El viaje por Suecia puede arrancar en Mälmo, al sur del país. A esta ciudad se puede llegar de distintas maneras, siendo una de ellas desde Copenhague (Dinamarca), tanto en tren como en coche por uno de los puentes más largos del mundo.
    Mälmo es una ciudad pequeña, fácil de conocer y con monumentos tan importantes como el rascacielos "turning torso" del arquitecto español Santiago Calatrava. La ciudad desprende belleza por sus calles y es un lugar ideal no sólo para comenzar nuestra visita a Suecia, sino para perderse por sus cientos de jardincillos, muchos a la orilla del riachuelo.

    El día puede arrancar dando un paseo por las callejuelas de la ciudad, perdiéndose por ellas sin saber a donde ir y sólo siguiendo el camino que marcan nuestros sentidos (siempre con un mapa en la mano por si nos perdemos, claro). Pero Mälmo es fácil. En numerosas calles hay cientos de tiendas donde comprar, ya que es una de las ciudades más famosas para ir de compras. Uno de sus principales monumentos es el castillo Malmöhus, que data del s. XV aproximadamente. Es la parte clásica que contrasta con la descomunal y moderna obra de Calatrava. Dos caras de la ciudad que se mezclan de maravila y ofrecen al visitante un conjunto único en el que disfrutar de un buen día.

    En el caso de que haga buen tiempo, lo ideal es disfrutar de algunas de sus famosas playas, pero si se va en invierno, habrá que conformarse con verlas de lejos.

    Suecia, y todos los países nórdicos, tienen una particularidad que no está de más conocer. En primavera-verano, por ejemplo, amanece muy temprano (sobre las 3 de la madrugada) y en invierno es al revés. Esto se hace más notable según nos vamos dirigiendo más al norte. Importante de cara a programar las salidas que requieran mucha luz.

    Tras visitar Mälmo, en cualquiera de las gasolineras de la ciudad se puede alquilar un coche pequeño con el que proseguir el viaje. POr unos 100 euros podremos disfrutar de uno durante cuatro días. Con él, nos dirigimos hacia el norte, concretamente a Vaxjo (Vecuo en español), una pequeña ciudad de estudiantes que uno no visitaría si no pudiese hacer intermoinables paradas en coche.
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    Estocolmo Desde la ciudad de Vaxjo, podemos seguir con el coche dirección norte, para lo que hay que ir por la carretera E-4. Por esa vía apsaremos por pueblos de gran belleza y, sobre todo muy típicos, como Varnamo, Veggeryd o Jonkoping, donde comienza uno de los lagos más grandes del país, el Vättern. La carretera circula paralela a él, por lo que las vistas son increibles y el camino es de lo más agradable. Uno de los sitios más recomendables para detenerse es el pueblo de Gränna, más o menos a mitad del lago y en frente a una especie de isleta, Tunnerstad. Tras esta parada y habiendo comido allí, salmón, como no, el viaje prosigue con las paradas que uno quiera hacer. Es la ventaja del coche, que tu amrcas el ritmo y los destinos.
    Hay que seguir por la E-4, siempre dirección Estocolmo, pudiendo hacer de nuevo escalas en sitios como Mjolby, el lago Roxen o Norrkoping, entre otros muchos lugares de interés. Dependiendo de la prisa y los días que se tengan, las paradas y visitas pueden ser mayores.
    Ahora la carretera tira hacia el este, por lo que la visión cambia y podemos empezar a ver el algunos tramos los canales que hace el mar y que crean una orografía única. Antes de llegar a la capital del país, hay otros pueblos en los que detenerse y en los que se puede tomar un café o algo ya por la tarde.Así, en Sodertajle o en Botryrka podremos no sólo descansar, sino que además, disfrutaremos de un paisaje único.
    Finalmente, llegamos a Estocolmo, tras habernos desviado en el último pueblo por la E-20. En la ciudad hay muchos hoteles, pero la mayoría es caro. Por ello, uno de los más baratos y acogedores, está a las afueras, el Hotel Västberga. Mercece la pena si se va en coche, si no, elegid otro dentro de la ciudad porque la comunicación no es muy buena.
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    Estocolmo Estocolmo se presenta como una de las ciudades más bellas y distintas del norte de Europa. Cualquier zona es buena para comenzar la visita, aunque una de las mejores quizás sea el Ayuntamiento, entre otras cosas porque si venimos en coche por allí no hay parquímetros, lo contrario que en el resto de la ciudad. Luego se puede volver a recoger el coche andando o en metro.
    En el Ayuntamiento podemos subir a la parte más alta y disfrutar de una bella imagen panorámica de la ciudad vieja, los orígenes de Estocolmo, y así hacernos una idea de lo diferente que es la urbe que vamos a visitar. Los canales y las numerosas islas que la conforman hacen de ella una ciudad distinta. Dejando atrás el Consistorio podemos seguir paralelos al canal y llegar andando hasta la Estación central. Desde allí, conviene y merece la pena perderse por las pequeñas calles de esta vieja ciudad en las que cada rincón es diferente. Aquí es mejor no seguir las indicaciones de los mapas y dejarse llevar por los instintos. Uno puede descubrir cientos de lugares preciosos adentrándose por las casi imperceptibles callejuelas que surgen de la nada. Así, se pueden encontrar plazas o fuentes escondidas por todos los lados. Justo en frente , al otro lado del canal, se encuentra la parte moderna de la ciudad, donde los hoteles y edificios de oficinas le dan un aire mucho más moderno a la ciudad, que aun así no pierde su esencia. Son las dos caras de una ciudad abierta a todos.
    Tras este paseo, lo mejor es dar una vuelta por una de las calles más comerciales de Estocolmo y comer allí. Es la calle Klarabergsgatan. De camino podemos pasar por delante del Teatro Nobel, donde se dan los premios que llevan su nombre y por otros lugares de interés cargados de historia, como pequeños palacios o auditorios.
    Estando en esta calle comercial, llena de cines, restaurantes y tiendas, podemos comer allí en cualquier lado, donde los platos más típicos son el salmón o la carne de alce. Tras la comida, lo mejor es un paseo tranquilito por las plazas de alrededor para luego darse una vuelta por alguna de sus islas. Una de ellas, Langholmen, es como un enorme parque rodeado de agua en el que hay un embarcadero y a donde los suecos acuden los días que hay buen tiempo.
    Para concluir la jornada, una buena opción es tomarse un cóctel y/o cenar en el restaurante Brasserie, frente a la isla de los museos, donde unas buenas vistas acompañarán nuestra comida.
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    La visita a Estocolmo podría concluir con la visita a todos aquellos lugares que aún nos quedan por conocer. Uno de ellos, de obligatoria visita, es la isla de los museos. Alli, entre otros muchos, está el famoso Museo Naval, donde hay numerosas reproducciones de barcos y datos sobre el pasado naval de la ciudad. Además de la parte cultural que envuelve esta isla, lo mejor es darse un largo paseo por ella, ya que esconde grandes jardines y pequeños embarcaderos donde descansar un rato. Importante es que los museos cierran a las 17:00 horas, por lo que no hay que ser muy remolones ni ir con horario español.
    Tras esto, se puede seguir andando justo por enfrente de la isla, donde se encuentra el Palacio Real o el teatro de artes dramáticas. Una opción para este último día es alquilar una bicicleta, no son muy caras, y pedalear por las partes desconocidas de este bello lugar. La ciudad se presta a ello. Así, podemos dar una vuelta por la parte norte de la ciudad moderna, donde podremos ver desde arriba la ciudad vieja y todo Estocolmo. Después, se puede hacer lo contrario, es decir, ir en bici hasta la parta vieja y tratar de encontrar el punto desde el que observar la ciudad nueva y descubrir los contrastes.
    Como es el último día, uno se puede dar el lujo de comer en uno de los muchos barcos que hay en los canales -algunos son también hoteles, pero caros-. En ellos, se puede disfrutar de los platos típicos en un ambiente totalmente distinto y con un ligero movimiento que no llega a estropear la comida. Si se busca bien podemos encontrar alguno más o menos baratillo, aunque la media es de unos 30 euros por persona.
    La tarde se puede pasar comprando recuerdos en la calle comercial, aunque los hay por toda la ciudad. Este día sería perfecto para descubrir la ciudad de noche. Hay bastante ambiente aunque acaba pronto (como a las 4), pero es una ciudad que merece ver a oscuras, iluminada por las luces que hay en los canales y que dan una imagen totalmente distinta a la que hemos visto de día. Existen numerosos clubs a los que ir y no suelen ser muy caros. En algunos, incluso, existen mesas de black-jack, pero os aconsejo que no juguéis a menos que seáis expertos, se aprovechan de los que han bebido demasiado y más de uno sale entristecido del lugar.
    Así, de noche, uno podrá decir que conoce todo lo necesario de Estocolmo, aunque habrá ganas de pasar más días o regresar de nuevo, ya que es cai imposible descubrir todos los secretos que guarda esta bella ciudad. Sin embargo, si se aproveha bien el tiempo y no se es muy remolón a la hora de madrugar y ponerse a andar, se puede conocer mucho de Estocolmo. Todo depende de las ganas y del frío que haga. Pero si hace frío, un abrigo, bufanda y guantes, y a andar.
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Mapa del viaje Suecia en coche

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