Es, sin lugar a dudas, uno de los lugares más conocidos de BerlÃn y una visita obligada. L a catedral se encuentra en la bella plaza Lustgarten y data del siglo XVIII. Aunque no es ni especialmente grande ni especialmente hermosa contemplarla produce una extraña sensación de encontrarse ante un edificio que ha vivido mucho.
No por lo antiguo, no por sus obras de arte... Sino porque esta catedral vivió los peores momentos de la Segunda Guerra Mundial, sufrió los bombardeos que destrozaron su cúpula de cobre, hoy en dÃa restaurada. Merece la pena ver la exposición que hay en su interior de todas sus fases de restauración, contemplar cómo quedó tras la Guerra... Para mà este edificio es una verdadera metáfora de la ciudad de BerlÃn: por lo mucho que ha sufrido, por su devastación y por la voluntad de reconstruirse, de volver a lucir toda su belleza. Es la misma voluntad de los berlines por convertir su ciudad en un lugar bello y en un espacio de concordia.