El dicho de que las desgracias nunca vienen solas se puede comprobar al visitar uno de los países más pobres del mundo, Etiopía. A pesar de que los habitantes apenas tienen para comer y de que las infraestructuras no existen en la mayor parte del país, Etiopía ha estado encima inmersa en una guerra con otro país completamente pobre, Eritrea, hasta hace nada, bueno, en realidad, el conflicto sigue latente.
Desde 1998 ambos países han estado bombardeándose contínuamente y destruyendo lo poco que poseían. En el año 2000 finalizó oficialmente la guerra, pero realmente, continúa estando latente en ambos países.
Las consecuencias de la guerra se pueden ver en culauier parte de ambos países, no hace falta irse a lugares remotos, simplemente, circulando por la carretera te puedes encontrar tanques que parece que están a punto para volver a atacar, aunque realmente llevan tiempo sin utilizarse.
Es sorprendente ver como además los habitantes de estas zonas mantienen el recuerdo completamente vivo y te muestran estos artefactos con un orgullo impresionante.
Yo nunca había visto un tanque de cerca y sorprende muchísimo porque parece imposible que algo así pueda hacer tanto daño y causar tantas desgracias.
Cuando ves estos elementos te das cuenta de lo que es en realidad una guerra, sobre todo, por cómo habla la gente y por el ofio que pueden llegar a alcanzar sobre personas que no conocen de nada.
Es impresionante además encontrarte esta situación en un país donde la pobreza es decomunal, piensas que esto debería ser lo prioritario, y sin embargo, los escasos recursos que poseen, los emplean para destrozarse aún más.