Bosa es un pueblecito en el noroeste de la isla italiana de Cerdeña, y sigue siendo una de esas poblaciones que todavÃa conservan los edificios tÃpicos de la arquitectura mediterránea y sarda.
Bosa tiene solamente 8.000 habitantes, y se extiende por la cuenca del rÃo Temo, donde se concentran estos bonitos edificios de colores. La ciudad fue muy próspera en los siglos XI al XV por su estratégica posición en la isla. Posteriormente se recuperó ya en el siglo XIX gracias a su artesanÃa: sobre todo metales preciosos y piel.
La forma del casco medieval está adaptada a la colina de Serravalle. Concretamente, el barrio de Sa Costa, que es del último periodo medieval, es un laberinto de callejuelas y escalinatas que se interrumpen continuamente. Lo que más me sorprendió de este pueblo, además de su belleza, fue el grado de abandono en el que está, lo que hace que muchas de las casas estén deshabitadas. Aún asà vale la pena que lo visitéis.